- AISLAMIENTO TERMICO
Las ventanas y puertas forman parte de la fachada y constituyen uno de los puntos sensibles en cuanto al aislamiento ya que están compuestas por varios materiales distintos. Debemos considerar en este caso el aislamiento proporcionado por:
La parte opaca (el marco de la ventana y el de la hoja practicable).
La parte transparente (el acristalamiento).
El aislamiento general que aporta la ventana será una combinación de estos dos componentes. En general materiales
metálicos como y hierro o aluminio proporcionarán peor rendimiento aislante que las ventanas de madera o PVC.
Tampoco todas las maderas tienen la misma capacidad aislante, la madera de roble por ejemplo tiene menos capacidad
aislante que la de abeto y también el espesor de los perfiles que se usan para su construcción tiene influencia en su
prestación.
En general y sin entrar en profundidad, una ventana de PVC de 7 cámaras tendrá el mejor resultado en cuanto a aislamiento térmico (igual o mejor que la mayoría de las maderas).
En el caso de los vidrios hay gran cantidad de variantes en cuanto a su composición y grosores, simplificando mucho diremos que el doble acristalamiento en sus múltiples opciones de fabricación cubre la mayoría de casos en nuestra zona, pero también hemos instalado triple acristalamiento en casos concretos si el cálculo lo exige.
Se puede aumentar la capacidad aislante de los acristalamientos con la adicción de gas argón en la cámara de aire, también se puede mejorar el comportamiento con láminas o tratamientos anti-emisivos.
Otro factor importante a tener en cuenta es el factor solar del acristalamiento, que define la cantidad de radiación solar que el acristalamiento deja pasar. El equilibrio en este punto es fundamental ya que, si bien en invierno la aportación solar es fundamental, en verano puede convertirse en un inconveniente.
Es importante prestar atención al elemento de separación entre las hojas de vidrio de estos acristalamientos múltiples, ya que constituye un puente térmico con gran influencia en el conjunto. Es importante elegir separadores plásticos tipo warm Edge que reducen significativamente el puente térmico.
Por último, en esta primera aproximación, hay que comentar que la instalación de las ventanas es fundamental para conseguir un rendimiento adecuado. Lo ideal es que la ventana se sitúe en el mismo plano que la capa de aislamiento de forma que la transmisión de calor a través del marco se canaliza hacia el elemento aislante (en la imagen en color amarillo) evitando de esta manera la aparición de puentes térmicos. En el gráfico siguiente se aprecia como las líneas isotérmicas (que reflejan la transmisión de calor) se desplazan en el segundo caso (que no está instalada en el mismo plano del aislamiento) a la parte de fachada de ladrillo (en color azul) provocando un puente térmico.

- HERMETICIDAD
En un edificio convencional, aproximadamente el 40% de las pérdidas energéticas se producen por infiltraciones de aire no deseadas. Esto es debido a la falta de estanqueidad del edificio, tanto en los materiales empleados como a través de holguras entre distintos materiales.
En un edificio poco estanco, el aire del interior (que tenemos a la temperatura deseada mediante consumo energético) se escapa al exterior y nos toca repetir el consumo.
Y esto pasa tanto en la época fría como en el verano. En invierno el aire caliente del interior de la vivienda se escapa al exterior y provoca un mayor gasto energético. En verano es el aire caliente del exterior el que se “cuela” hacia dentro de la vivienda y nos obliga a un gasto importante para mantener la vivienda a temperaturas de confort.
Por tanto, la hermeticidad es un elemento clave para reducir el consumo energético de la vivienda y garantizar el confort interior.
La instalación de ventanas y puertas ha de prestar especial atención a este punto, para ello usamos láminas y cintas estancas al paso del aire que sellan los puntos de contacto entre los marcos de las ventanas y la parte opaca de la fachada garantizando una solución estanca.
Los materiales que se usan para este objetivo han de ser específicos para este uso y deben tener la homologación
correspondiente que nos garanticen la durabilidad de la solución a lo largo de la vida útil del edificio.
Para tener la seguridad de que el edifico tiene el grado de estanqueidad requerido, además de una instalación cuidadosa por parte de personal formado y cualificado se realizan ensayos “in situ” que nos proporcionan la información real del edificio.
Se realiza un ensayo “Blower Door” o de “puerta soplante” que consiste en someter al edificio a una depresión interior, de forma que el aire del exterior tiende a entrar en el edificio. La instrumentación utilizada nos indicará si el edificio tiene un nivel de estanqueidad adecuado o no.
Este ensayo se realiza en dos momentos de la obra, uno inicial durante la ejecución de los trabajos, una vez que la envolvente está completa y otro al final de la obra.
Si este ensayo no demuestra que estamos en los parámetros requeridos el edificio no podrá ser certificado.
Imagen 1.- Sellado del marco de una ventana de madera contra la lámina estanca de la fachada.

Imagen 2.- Sellado de premarcos de PVC contra la capa estanca de fachada

Imagen 3.- Ejecución del primer ensayo Blower Door en fase de obra, a cargo de Praxis

Imagen 4.- Comprobación de infiltraciones en marcos de ventana durante el ensayo Blower Door. Identificación de puntos sensibles

Imagen 5.- Carpintería de PVC de la casa Weru (con acabado de aluminio exterior) de 7 cámaras. En este caso con triple vidrio.

Imagen 6.- Carpintería de madera (con acabado exterior de aluminio) de la casa Unilux con triple vidrio

